Durante el tiempo que Cristo permaneció en el sepulcro su Persona divina continuó asumiendo tanto su alma como su cuerpo, separados sin embargo entre sí por causa de la muerte. Por eso el cuerpo muerto de Cristo “no conoció la corrupción”.
Comentario:
En Jesucristo hay dos naturalezas, la divina y la humana, Él es verdadero Dios y verdadero hombre. Pero hay sólo una Persona divina. Jesucristo es el Verbo de Dios. Él es Dios. Pues bien, la divinidad no se separó ni del cuerpo ni del alma de Jesús cuando estaba muerto, y por eso el cuerpo de Jesús no se corrompió, aunque alma y cuerpo estaban separados porque Jesús realmente murió, y la muerte es la separación del alma y del cuerpo.

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