sábado, 31 de mayo de 2008

La Biblia nunca ha sido principal transmisora del evangelio

El Catolicismo y el Protestantismo difieren fundamentalmente en consideración a la relación entre la Sagrada Escritura y la Sagrada Tradición: La Biblia en una mano, y las doctrinas históricas y los dogmas en la otra. El Protestantismo tiende a ver una cierta dicotomía, o línea divisoria, entre la pura Palabra de Dios en la Biblia y la Tradición de la Iglesia Católica, la cual se considera que está demasiado corrupta por "arbitrarias tradiciones de hombres" (en este sentido se citad Mateo 15:3-6, Marcos 7:8-13, y Colosenses 2:8). Para los Protestantes, sólo la Escritura (o, como clamaban los Reformadores, sola Scriptura) es el origen y la regla de la fe cristiana. De esta manera, es superior a, y juzga toda Tradición. Es suficiente en y por sí misma para darnos una completa exposición del cristianismo y para la consecución de la salvación.

Debe ser tenido en cuenta que el concepto del sola Scriptura no está en principio opuesto a la importanccia y validez de la historia de la Iglesia, la Tradición, los Concilios ecuménicos, o la autoridad de los Padres de la Iglesia y destacados teólogos. La diferencia reside en la relativa posición de autoridad mantenida por la Escritura y las instituciones y decretos de la Iglesia. En teoría, la Biblia juzga todo lo demás, ya que, para el Protestante evangélico, sólo ella es infalible y la Iglesia, los Papas y los Concilios no lo son.

En la actualidad, sin embargo, esta creencia no ha conducido a una uniformidad doctrinal, tal y como la historia del sectarismo protestante testifica abundantemente. La prevalencia del sola Scriptura, de acuerdo al pensamiento católico, ha facilitado una extendidísima ignorancia y desprecio de la historia de la Iglesia entre los protestantes de a pie. El Protestantismo está claramente mucho menos orientado históricamente que el Catolicismo, mayormente debido a las razones arriba citadas. Recientemente, varios eruditos protestantes han criticado con franqueza la debilidad de cualquiera de los dos conceptos, sea el sola Scriptura, o también la versión extrema de lo que podría ser llamado únicamente la Biblia (virtualmente una total exclusión de la historia y la autoridad de la Iglesia).

Mientras que el Protestantismo se acerca a este tema y a otras muchas ideas teológicas con una actitud de "o esto o lo otro", el Catolicismo tiene una perspectiva de "esto y lo otro". De esta manera, Escritura y Tradición están inextricablemente unidas: las dos caras de la misma moneda de la revelación.

La Tradición se define como la transmisión de creencias y prácticas tanto por escrito como por medios orales. La Biblia es parte de una Tradición que es más grande que ella misma, de la cual es, si se puede decir así, una encapsulación o cristalización. Los primeros cristianos predicaron; ellos no repartían Nuevos Testamentos (la mayor parte del NT todavía no había sido escrito, y mucho menos establecido en su forma final). El Catolicismo afirma que su Tradición es ni más ni menos que la conservación de la enseñanza de Cristo tal y como fue revelada y proclamada por los Apóstoles. Existe un desarrollo, pero sólo en el sentido de un aumento del entendimiento que no en la esencia, de esta Tradición apostólica. El Catolicismo afirma ser el guardián y custodio del depósito original de la fe la cual fue una vez entregada a los santos (Judas 3).

Debe anotarse también que la palabra escrita y la masa enorme de literatura ha sido extendida ampliamente sólo desde la invención de la imprenta alrededor del 1440. De ese modo, esa palabra escrita no pudo haber sido la principal transmisora del evangelio durante al menos catorce siglos. Los cristianos anteriores en el tiempo a la Reforma Protestante aprendieron sobre todo a través de las homilías, los sacramentos, la liturgia y su calendario anual, las fiestas cristianas, las prácticas devocionales, instrucción familiar, arquitectura eclesial y otro tipo de arte sagrado que reflejaba temas bíblicos. Para todos esos creyentes, el sola Scriptura hubiera sido a simple vista una absurda abstracción de imposible puesta en práctica

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