viernes, 23 de julio de 2010

¿Con quien estamos cuando no estás con Dios?

cancionnueva.com.es: 1:45 24-07-2010 (hace 28 minutos)

¿Con quien estamos cuando no estás con Dios?


Sin importar tu edad, estas en la esperanza de la vida eterna. Hace 50 años, cuando diseñaron este leccionario, Dios ya sabía que este Evangelio de hoy, sería el de los 12 años del PHN.



Como la idea es la del crecimiento de Jesús en sabiduría, gracia y estatura. Sobre esto queremos reflexionar, sobre el crecimiento en Dios.



Jesús ya explicó la parábola del sembrador, y nosotros solo queremos entender mejor la explicación Jesús ya dio a esta parábola del sembrador. Ya sabemos que Jesús es el terreno bueno, el corazón que





Padre Paulo Ricardo en el PHN



acogió la voluntad del Padre. Ningún terreno es tan fértil como el terreno del corazón de Jesús es. Nosotros somos una hacienda que tiene todo tipo de terrenos. Dentro de nosotros hay de todo, pedregullos, terrenos áridos, planicie, porque sólo el corazón de Jesús es el terreno bueno.



Quiero ver esta parábola con la visión de Jesús, sobre las tres virtudes teologales. Te parecerá extraño, pero sobre este prisma lo veremos. La fe la esperanza y la caridad.



Primer terreno: ¿por qué las semillas fueron robadas por las aves del cielo? La Palabra de Dios alcanza al mundo entero. Si hace 2000 años la palabra es anunciada, ¿por qué es que la semilla es robada? Porque el corazón es como un terreno lastimado y cerrado, la Palabra no crece, no hay fe. La fe hoy en día se ve como algo muy subjetivo. Tengo la certeza de que tú que aun eres joven y tienes fe, pero estás en una “tribu”, en un grupo de amigos que menosprecian el tener fe, parece que hasta de empequeñeces, te avergüenzas ante la posibilidad de afirmar tu fe. Otros piensan que la fe es una cuestión de personas viejas, ignorantes. Piensan que la fe es cuestión de sacerdotes, ideales, que sabemos que todo es mera historia. Pensamos que la fe es algo retrógrado. Dicen: “sé crítico, sé realista”. Y ahí cerramos nuestro corazón.



Aquí viene el paso de defender la fe. Cuando muchos te dicen: “Mira la hostia no es Jesús, coloca una en la humedad, verás si no enmohece y se pudre también. Esto no es científico”, pero mira, estas “verdades” del mundo científico, pueden ser verdades muy grandes, pero no le dan sentido a la vida. Filósofo ateo Ludwig Wittgenstein de origen judío, educado como católico que luego se volvió ateo. Como filósofo ateo que enseñaba en las universidades de Inglaterra llegó a la conclusión que las cosas más ciertas y científicas son las menos importantes y las más existencialistas son las más importantes. Mira las cosas materiales más ciertas son las más insignificantes para tu vida.



La computadora está ahí, delante de ti, pero eso no cambia el sentido de tu vida.



Mira, si tú no te abres a la experiencia de sentir el amor de tus padres o jamás lo experimentarás. Para el amor necesitamos abrir nuestro corazón. Esto es lo que tiene el poder de cambiar verdaderamente tu vida. Este mundo loco, quiere que caigas en esta trampa: “solo vale lo que es material y científico”. Hay quien dice: “Pruébame que existen los rayos ultravioleta, pero te prohíbo usar cualquier instrumento. Porque sólo creeré si veo los rayos“. Y yo te digo: “mira, este aparato te puede hacer ver los rayos ultravioleta” Mira, sin aparatos no puedes verlos, tal vez creas cuando adquieras cáncer de piel y te des cuenta de que fuiste un ignorante.



Muchos no creen en el amor, aun sufriendo. Pues en este inicio de campamento de oración, debemos renovar nuestra fe. Aunque ya creas, pues es necesario que creas más, porque en el terreno de nuestro corazón, existen varios pedregullos, claro que la fe es un don de Dios, pero tú puedes preparar el terreno para tener fe.



De nada sirve que llueva sobre tu terreno si no araste la tierra. ¿Y cómo podemos hacer esto para recibir el don natural de la fe? Debemos pedirle a Dios la fuerza para confiar en el amor. Las personas que creyeron en Jesús alguna vez, comenzaron con la confianza. No vivas en un mundo materialista, tienes que entender que lo más importante es invisible a los ojos. Una vez el Papa hizo un curso que se llamaba, “introducción al cristianismo”. Miren el Papa y ateo están de acuerdo. Sólo que con una diferencia: el Papa dice, “yo doy un paso hacia lo que no existe” y el ateo “como no puedo probar lo que no existe, pues entonces, vamos a vivir siempre así, como no se puede probar, no hay nada que hacer”



Mira, Dios te busca mucho más de lo que tú estás buscándolo a él. Pero él quiere que seas libre para recibirlo en tu vida. Dios vino para amarnos, pero él como es misericordioso, no se nos aparece, porque si apareciese, dejaríamos de ser libres, porque lo veríamos del todo, y él nos quiere totalmente libres.



En el segundo tipo de terreno: la Palabra prende, pero como el terreno era pedregoso, llega la persecución y con ella la Palabra acaba enseguida. Miren, todos sufrimos, pero así, debemos tener la virtud de la esperanza, por lo tanto, debemos esperar en el cielo pues esto nos dará perseverancia aun en la tribulación. Nuestra esperanza está en el cielo, y si no miramos al cielo, nos perderemos. ¿Por qué las personas más adultas tienen una suerte de tristeza más profunda? Porque colocaron su esperanza en las cosas que pasan y cuando pasaron, se decepcionaron. Esperan la felicidad del cielo, pero la traen a las cosas de la tierra: el buen empleo, el dinero, el éxito, la salud y luego viene la desesperación. Es porque cuando colocamos la esperanza en este mundo se desespera. ¿Cómo esperar? ¿Cómo recibir la paciencia? La paciencia es la virtud de soportar el mal. La perseverancia es el don de saber que el bien es arduo de alcanzar. Estas virtudes hacen que tengamos raíces firmes.



El tercer terreno: la persona que escuchan la Palabra pero que el mundo sofoca. En vez de amar a Dios, comienza a amar las cosas del mundo. ¿Qué significa amar a Dios de todo corazón? Jesús nos lo enseñó. Sólo Jesús puede amar verdaderamente a Dios. Pídele a Dios el don de amarlo más y más, pero para esto es necesario que te quites los apegos del mundo. Cuando no estoy con Dios ¿con quién estoy? Pues yo, el padre Paulo Ricardo, estoy conmigo mismo, cuando no estoy con Dios, con mis preocupaciones mundanas, las cosas que yo mismo creo que puedo hacer para salvarme.



Quiero pedir para ti el don de la caridad. El don de la conversión, el de la capacidad de amar a Dios sobre todas las cosas. Pido a Dios que tenga misericordia de nosotros, porque preferimos a tantas cosas antes que a Dios, esto es sólo el inicio y tengo certeza de que este deseo, será atendido conforme vayas leyendo estas prédicas. Estate atento a lo invisible. No dejes que el demonio lleve las semillas de la Palabra en tu corazón. Pidamos el Espíritu Santo de Dios para entregar nuestro corazón. Que recibamos los dones de la fe, la esperanza y la caridad.



Padre Paulo Ricardo



Misa de apertura del PHN 2010



cancionnueva.com.es
Publicar un comentario