lunes, 23 de septiembre de 2013

Libres para Vencer!



“Si permanecen en mí, y mis palabras permanecen en ustedes, pidan lo que quieran y les será concedido. En esto es glorificado mi Padre, en que ustedes den mucho fruto y así demuestren verdaderamente que son mis discípulos. Como el Padre me ha amado, así también yo los he amado, permanezcan pues en mi amor. Si guardan mis Mandamientos, permanecerán en mi amor, así como yo he guardado los Mandamientos de mi Padre y permanezco también en Su Amor”
N.S. Jesucristo, Juan 15:7-10
El propósito de la Venida de N.S. Jesucristo al mundo, fue traer libertad al hombre para Reconciliarlo con Dios, dado que hasta entonces estuvo alejado de Él por causa del pecado que moraba en su vida, desde lo que sucedió en el paraíso con Adán y su mujer, cuando ellos decidieron en su corazón desobedecer a Dios.

Libertó desde entonces de dicha esclavitud a todo aquel que lo recibiese como su Salvador y su Señor. Pero la libertad que el Señor ofrece, no tiene que ver simplemente con nuestro pasado. También quiere libertarnos de la tentación del pecado que pudiese ocurrir, y quiere hacerlo con la presencia del Espíritu Santo y siendo guiados de forma permanente con su dirección, santificando de este modo nuestras vidas y llevándolas a una constante victoria.

Hay muchas personas que creen en la gracia redentora de Jesús y aceptan la liberación de la condenación que Cristo ofrece; lamentablemente, para ellos, usan ese hermoso mensaje para decir que ya que Cristo los ha liberado, no tienen más necesidad de cumplir Mandamientos. El resultado posterior es que viven continuamente en el desorden en su vida, en la esclavitud de la carne, siendo víctimas sumisas de las pasiones y tendencias pecadoras.

Cuando Jesús ingresa verdaderamente en la vida de una persona, ésta recibe la liberación del pago por el pecado de Adán y su mujer, así como de las consecuencias que traían sobre ella sus malas obras, e incluso de algunas condenas por causa de sus antepasados; es decir, para recibir de un modo completo el Perdón de Dios (Justificación). Al continuar viviendo una vida de permanente Comunión con Jesús, va siendo liberada del efecto que el pecado ejercía en ella (Santificación). Pero el Señor Jesús va más lejos. Él promete que, cuando vuelva, seremos liberados completamente de la presencia del pecado en nuestra naturaleza (Glorificación).

La libertad que Jesús ofrece no tiene que ver solamente con el pasado, sino también con el presente y el futuro: Es una libertad completa. Y quienes descubren la belleza de la experiencia diaria con él, experimentan las maravillas de las victorias diarias y permanentes en su vida. Esa es la manera como Dios quiere reproducir en nosotros el carácter de Jesús.

Si permaneces en el Señor procurando siempre cumplir con sus Mandamientos, entonces tendrás ante ti un nuevo día para experimentar ser continuamente libre, libre de los temores, libre del pasado, libre para andar en paz hacia el futuro: ¡Libre para Vencer!.
 
Que Dios te bendiga

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