viernes, 27 de diciembre de 2013

FELIZ NAVIDAD Y PROSPERO 2014

Puntos de reflexión. ¡Feliz y Santa Navidad!

¡Alabado sea el Señor nuestro Dios ahora y por los siglos de los siglos!
Mis buenos hermanos, ya estamos en estas fiestas de la Santa Navidad. Únicamente la Iglesia Católica nos enseña el auténtico sentido de la Navidad, y como debemos celebrarla, que es lo que tenemos que hacer; nuestra preparación enteramente espiritual. 
 
No es Navidad aquellas mentiras, que nos anuncia la mundanidad, el materialismo, Papa Noel, no son signos de la Navidad, nunca lo ha hecho ni puede serlo de verdad, comer más, eso sí, nada para los pobres, el mundo es así. Y si sobra, a los contenedores de basura, gran pecado.
 
Reconocemos con palabras la grandeza de Dios, pero me parece, que si este convencimiento no sale de nuestro corazón, bien pronto se olvida esa grandeza divina. Y es por eso, que debemos atarnos a Cristo Jesús, orando con plena confianza, esa confianza sabiendo que Dios nos escucha, y ve claramente lo que hay en nuestro corazón, en nuestros pensamientos. Él conoce bien hasta qué punto nuestras palabras son sinceras, y ¡ay de nosotros si no somos sinceros y constantes con Dios!, porque nos estamos arruinando. Pero Dios es paciente. La paciencia de Dios con nosotros es la oportunidad que tenemos para despertarnos, sacudirnos todo lo que nos estorba para comenzar a caminar con Cristo. 
·         “Feliz y próspero año nuevo”, suele decirse todos los años, pero, me surge esta pregunta: ¿qué clase de felicidad quiero?, ¿dinero?, el dinero que puede tocar por la lotería. Yo a la verdad, nunca me gustó la lotería, pero hace años, sí que compraba algún boleto, aún no me encaminaba seriamente por el camino de la fe. Pero el dinero no da la felicidad, pero también lo necesitamos para subsistir, la higiene cuesta dinero, saciar el hambre, la medicina, y todo lo demás que sólo Dios sabe. La felicidad es más bien, una vida de santidad, en Gracia de Dios. 
·         ¿Qué clase de felicidad busco y deseo para todos? Que todos conozcan y amen al Señor, le obedezcan y le adoren profundamente. Siempre en conformidad con la Voluntad de Dios.
·         Para este año que se acerca, cómo deseo que todas las familias cristianas continúen en sus trabajos, y los que no tienen, que pronto tenga aquello que busca, que sea en provecho espiritual para su alma.
·         Posiblemente, antes del año 2013 hemos tenido una serie de proposiciones, a lo largo de este año, y próximamente el 2014, podríamos renovar proposiciones, pero sin vida de oración y perseverancia; nuestras proposiciones, caerán rápidamente en el olvido, que no las hemos cumplido. Y si nos ha faltado alguna proposición por cumplirse, bien pues ser el siguiente de la lista, para todo el año de 2014. Pero hay un medio fácil, es ser perseverante, porque si nos vaciamos de la fe, no hay proposición sino inconstancia y pereza, talento o talentos que se echan a perder. Los medios que tenemos están al alcance de todos; la oración y meditación de los misterios del Santo rosario, la Coronilla a la Divina Misericordia, la máxima atención cuando vamos a la eucaristía. Porque a la verdad, es imposible adelantar espiritualmente, un poco antes de comulgar, y nada más recién recibido a Dios en la Sagrada Comunión, inmediatamente se olvida de Él, para hablar y más hablar con el que está al lado, es imposible adelantar por los caminos de santidad, con esa actitud impía. Porque Cristo no merece ninguna indiferencia ni desprecio por parte de nadie, y menos de quienes comulgan. Una conducta, que es contraria a los buenos y santos propósitos espirituales. 
Un alma sincera: “Feliz y próspero año nuevo”, siempre tiene a Cristo en su vida, ese hermano, aquella hermana, no importa la edad, pero que se hace uno en Cristo Jesús, y con María Santísima es alma humilde, corazón sincero. Le pide al Señor que le ayude contra ese perverso hombre malo, el hombre viejo. Pues el alma constante, día a día se renueva en la imagen del Hombre Nuevo que es Cristo; nada quiere fuera de Él.  
·         Las crisis. Yo veo que la causa principal de las crisis, es el olvido de Dios, hay menos oración, la tibieza, (otros pueden ver las causas de la crisis según crea. Pero en esta reflexión es como la veo yo). El corazón se divide, por ejemplo, se ha dicho que el deporte, es conveniente, porque hay más unidad. Pero mirando más allá de nuestras narices, vemos que el cristianismo ha disminuido sobremanera, las sectas protestantes, ha crecido en número. La impiedad se extiende como una lacra, Argentina, Chile, España, Polonia, Francia, Brasil, España, etc. Sobre todo en España, que es la tierra de María, tierra de santos y santas, está enferma por causa de la descristianización, porque los corazones cristianos, se enamoran del mundo, y no pueden prescindir de su deporte favorito… y en estos asuntos mundanos y reprobables es imposible ofrecer una entrega generosa al Señor nuestro Dios, menos penitencia, menos vida de oración, porque la vida de tibieza no lleva a la santidad, sino al rechazo de Dios.
·         Nuestro Papa Francisco, ya en varias ocasiones, ha exhortado de estos peligros de la mundanidad, pero los mundanos no tienen oídos limpios para comprender las palabras espirituales. Incluso, uno de los que se dicen, “seguidor del Papa”, que admira al Santo Padre, por no comprender sus enseñanzas, ese seguidor pero aficionado al fútbol, no ha captado en el Papa Francisco como un hombre de Dios, y es por eso, que le llama “fanático de un determinado equipo de futbol”. Y ahí se equivoca ese mundano, porque en realidad, ningún fanático puede hablar ni testimoniar como lo hace nuestro querido Papa Francisco, que ama a los pobres, que ama a los enfermos, que no siente repulsión hacia los enfermos crónicos.  
En este año 2013 he compartido distintas reflexiones, rechazando la idolatría del deporte, reflexiones que también leemos tanto en la Santa Biblia, del inmenso daño que puede causar los deportes, pero que hoy día sigue ahí. A mayor afición del deporte, es siempre menos dedicación a Cristo Jesús y a todo lo que Él nos pide, para bien de todas las almas. 
Ser aficionado de algún deporte o cualquier otro evento pagano como la tauromaquia significa el abandono a Cristo desde lo profundo de su corazón, pues uno puede decir, que sigue a Cristo pero su corazón está lejos de Él. Un ejemplo como el que vemos a San Pablo, que hubo quien renunciaron al Evangelio por amor al mundo, (cfr. 2Tm 4, 10).  Y Jesús dice: «Este pueblo me honra con los labios, pero su corazón está lejos de mí. En vano me rinden culto, ya que enseñan doctrinas que son preceptos de hombres.» (Mt 15, 8-9) Se aferran a tradiciones mundanas, paganas.  
Escribía yo también que los papas, han hablado sobre la importancia de llevar hacia el sentido espiritual el deporte, pero no han sabido escuchar a nuestros Papas. Algunos fácilmente, han escrito que el deporte es un don de Dios, y así lo enseña la Santa Biblia, un autor que no es profesor biblista, llega a confundir a los que no tienen demasiado conocimiento de la Palabra de Dios.
Pues de meditar atentamente la Biblia, finalmente nos encontramos, que Cristo, quiere que ocupemos nuestra vida en asuntos espirituales, y no según el mundo. Y así nos lo enseñan los Santos Apóstoles cuando leemos atentamente sus epístolas.  
Hasta los mismos deportistas, cuando en algún arranque de sinceridad, que es el momento de haberse encontrado con Cristo, dicen, que se sentían vacíos, tristes, en una oscuridad que no parecía encontrar la luz.
La amargura de los deportistas, no le vemos, como padecen y sufren, porque no siguen a Cristo con todo su corazón. Almas que cuando sintieron la presencia amorosa de Dios, y para no perderle, tuvieron que renunciar con toda valentía su deporte, como profesional o aficionado.
Cuando el alma verdaderamente se enamora de Dios, no quiere nada fuera de Cristo, como ya he referido, e insisto en ello. Sólo Cristo puede llenar nuestra vida, nuestro corazón, toda oscuridad se disipa, nuestra vida cambia; pero necesitamos constantemente orar, y la oración cuando es contemplativa, no admite interrupciones o interferencias inútiles. En la iglesia, cuando oramos, y hay más personas, cómo si estuviera el alma a solas con Dios, que no se dejará dominar por los impertinentes ruidos de palabras con la persona de al lado. Sólo Dios y el alma.
La Noche Buena: las familias cristianas se reúnen, están llenos de alegría, por el nacimiento del Redentor, el Buen Pastor que vino a reunir las ovejas dispersas. La salvación ha alcanzado a los que aún no tenían conocimiento de un Salvador para toda la humanidad, Dios que se hizo un humilde niño, como nosotros se hizo Hombre. El más perfecto de los hombres, Cristo Jesús. La familia cantan al Señor hecho niño. Lo más importante, es que toda la familia acudan al templo para celebrar al Señor, en un silencio santificador, que aprovecha para la oración y la contemplación. Adorar al Niño Dios, con María Santísima y San José.
 
25 de diciembre, tiene que ser tiempo de silencio para sacar frutos por el buen provecho espiritual en nuestras oraciones, leer y meditar el Evangelio. Todavía encontramos a sacerdotes que nos invitan a la lectura de un pasaje del Evangelio, en este caso, el nacimiento o la infancia de Jesús. Poner atención, cuando leamos lo que nos dice nuestro querido Papa Francisco, pues siempre nos está hablando de Jesucristo, de su amor, de cómo necesitamos estar completamente abiertos para recibir al Espíritu Santo, nuestro corazón debe estar bien dispuesto. Y también el amor a los pobres y enfermos. 
Ha pasado el Año de la Fe, pero es muy extraño, que entre los “admiradores del Papa Francisco”, no haya comenzado a dar sus primeros pasos. Y es una pena, porque se pierden lo más maravilloso que el Señor nos ofrece a todos, es la fe, la vida de santidad, la bondad de Dios en nuestras vidas. Qué pena que muchos cristianos aún no se han dado cuenta, de las palabras del Papa Benedicto XVI, actualmente Emérito, porque nos ha enseñado a vivir profundamente el Evangelio de Cristo. 
¿Tantos seguidores de nuestros Papas y la descristianización avanzan como una terrible lacra? La descristianización no existiría, si se resolviera en poner en práctica todo lo que Jesús nos pide por medio del Sucesor de Pedro.
También este año recordare, que bueno sería para el alma, que antes de terminar el año, si está en pecado mortal, se acercara al sacramento de la confesión, y sinceramente se arrepintiera, esto es un medio muy bueno. “Feliz año nuevo terminando en Gracia de Dios, sin pecados y con el propósito de enmienda”. Pues un gran número de almas, en todo el mundo, no termina este año, y mueren en pecado mortal; otras entran en el año nuevo en muy gravísimos pecados mortales, y esto no les ayudará en absoluto, para todo el año, que se le hará demasiado amargo y terrible, pasará por situaciones muy graves, haciendo daño en todos los sentidos, y molestias para los de su entorno.
De todo esto, el “feliz y próspero año nuevo, debe ser desde Cristo y para gloria de Dios, no para retornar más adelante al vómito del mundo.
A la verdad, hermanos, siempre que un corazón vuelve al mundo es porque le tiene ese amor, al mismo tiempo no acepta el Amor del Padre.
El mundo, en cambio, necesita que oremos por él, por la conversión de los pecadores, nada ajeno nos debe distraer de la responsabilidad de nuestro deber como cristianos e hijas de la Santa Madre Iglesia Católica.
Sabemos con toda claridad, que Cristo ha venido a salvar al mundo, a liberarnos de la esclavitud de nuestros pecados y vicios, es importante, que digamos sí a Cristo, pero con nuestra vida renovada en Cristo Jesús, cuando es auténtica, nada mundano se nos pegará, la mundanidad es destructiva para el ser humano, sea creyente o no lo sea.
El mundo sigue sin amar a Cristo, y si alguno no sabe bien lo que intento decir, me refiero a la sociedad  humana que se ata y esclaviza en todo lo que es contrario al amor de Dios Padre. Un cristiano mundano se cierra al amor del Padre.
«No améis al mundo ni lo que hay en el mundo. Si alguien ama al mundo, el amor del Padre no está en él.
» Puesto que todo lo que hay en el mundo - la concupiscencia de la carne, la concupiscencia de los ojos y la jactancia de las riquezas - no viene del Padre, sino del mundo.
» El mundo y sus concupiscencias pasan; pero quien cumple la voluntad de Dios permanece para siempre. » (1Jn 2, 15-17).
Y aprendemos a amar a Dios, si hemos comprendido el sentido del Adviento, entonces, entonces, ya en Navidad, dejamos que Cristo nazca en nuestro corazón, y habite para siempre en nosotros.
La Navidad es nosotros con Cristo, atender mejor a los pobres y necesitados mediante Cáritas.
 
La Navidad no es olvidarse de las verdaderas necesidades de los pobres, no es Papa Noel, no es comprar juguetes que al poco tiempo se tiraran a la basura, con el mismo dinero que se pudiera haber aprovechado para comprar comida a los pobres que pasan hambre, vestidos para los que necesitan ropa nueva y limpia; los más necesitados. Gracias a Dios, la Iglesia Católica se preocupa de ellos, y otras asociaciones como la Cruz Roja, en estas fechas siguiendo el ejemplo de Cáritas y el Economato, recogen alimentos para los necesitados, incluso los juguetes que otros niños pueden aprovecharlo.
A todos mis hermanos y hermanas, Feliz y Santa Navidad.  
 
 
 
 
 

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