martes, 1 de abril de 2014

Papa Francisco: Pereza y formalismo cierran puertas a la salvación En la homilía de este martes en Santa Marta, anima a conocer las tentaciones para defenderse de ellas

Los cristianos anestesiados no hacen bien a la Iglesia, destacó el Papa Francisco en la Misa de este martes en la Casa Santa Marta. El Papa afirmó que no debemos detenernos en los formalismos, sino que hay que “mezclarse”, vencer la pereza espiritual y arriesgar en primera persona para anunciar el Evangelio.

El Papa Francisco desarrolló su homilía deteniéndose en la cita del Evangelio que narra el encuentro de Jesús con un paralítico que, enfermo desde hacía 38 años, estaba bajo los pórticos de la piscina esperando ser curado. Este hombre se lamentaba porque no podía sumergirse: siempre se le anticipaba alguien. Pero Jesús le dice que se levante y ande, un milagro que desata las críticas de los fariseos porque era sábado, decían, y no se podía.

En este relato, observó el Papa, encontramos dos enfermedades graves, espirituales; dos enfermedades sobre las que nos haría bien reflexionar, dijo.

En primer lugar, la resignación del enfermo que está amargado y que se queja: “Pienso en muchos cristianos, muchos católicos que sí, son católicos, pero son católicos sin entusiasmo ¡incluso amargados! ‘Sí, la vida es así, pero la Iglesia… voy a misa todos los domingos, pero mejor no mezclarse, tengo fe por mi saludo, no siento la necesidad de dársela a otro…’. Cada uno a su casa, con su vida tranquila… Pero, tú haces algo y después te reprenden: ‘no, es mejor así, no arriesgar…’”, dramatizó el Papa.

“Es la enfermedad de la pereza, de la pereza de los cristianos –diagnosticó-. Este comportamiento que paraliza el celo apostólico, que hace de los cristianos personas quietas, tranquilas, pero no en el buen sentido de la palabra: ¡que no se preocupan de salir para anunciar el Evangelio! Personas anestesiadas”.

Y la anestesia, añadió “es una experiencia negativa”. Ese no mezclarse se convierte en “pereza espiritual”, advirtió. Y la pereza, dijo, es una tristeza”: esos cristianos son tristes, “son personas no luminosas, personas negativas. Y esta es un enfermedad de los cristianos”.

Vamos a misa “todos los domingos, pero digamos… por favor no molestar”. Estos cristianos “sin celo apostólico”, advirtió “no sirven, no hacen bien a la Iglesia. Y muchos cristianos son así –constató-: egoístas, para sí mismos”.

Este, dijo, es el pecado de la pereza que está contra el celo apostólico, contra el deseo de dar la buena nueva de Jesús a los demás, esta novedad que a mí se me dio gratuitamente”.

Pero en esta cita del Evangelio, dijo el Papa, encontramos también otro pecado cuando vemos que Jesús es criticado porque ha curado a un enfermo el sábado: el pecado del formalismo.

En este sentido, el Papa habló de los “cristianos que no dejan lugar a la gracia de Dios; la vida cristiana, la vida de esta gente consiste en tener todos los documentos en regla, todos los certificados”.

“Cristianos hipócritas como estos, sólo les interesaban las formalidades –continuó Francisco-. ‘¿Era sábado? No, no se pueden hacer milagros en sábado, la gracia de Dios no puede trabajar los sábados…’.

“¡Cierran la puerta a la gracia de Dios! Tenemos muchos de estos en la Iglesia ¡Tenemos muchos! –denunció-. Es otro pecado”.

“Los primeros tienen el pecado de la pereza, no son capaces de ir adelante con el celo apostólico, porque han decidido detenerse en sí mismos, en sus tristezas, en sus resentimientos, todo eso –reiteró-. Estos no son capaces de llevar la salvación, porque le cierran la puerta”.

Para ellos, dijo, cuentan “sólo las formalidades”. “‘No se puede’ es la expresión que tienen más en la boca”, añadió.

A esta gente nos la encontramos también nosotros, dijo. También nosotros “muchas veces hemos tenido pereza o muchas veces hemos sido hipócritas como los fariseos”, reconoció. Estas, explicó, son las tentaciones que vienen, “pero debemos conocerlas para defendernos de ellas”.

Ante estas dos tentaciones, ante “el hospital de campaña  que era símbolo de la Iglesia”, ante “tanta gente herida”, Jesús se acerca y sólo pregunta: “¿quieres curarte?” y da la gracia. La gracia lo hace todo”, concluyó.

Y después encuentra de nuevo al paralítico y le dice “no peques más”: las dos palabras cristianas: ‘¿quieres curarte?’ y ‘No peques más’.

“Pero primero lo cura. Primero lo cura y después le dice ‘no peques más’ –destacó-. Palabras dichas con ternura, con amor”.

“Y este es el camino cristiano, el camino del celo apostólico: acercarnos a tantas personas heridas, en este hospital de campaña, y muchas veces han sido heridas por hombres y mujeres de la Iglesia –enseñó-. Y una palabra de hermano y de hermana: ¿quieres curarte? Y después cuando va adelante: ‘No peques más, que no hace bien’. Es mucho mejor esto: las dos palabras de Jesús son más bellas que el comportamiento de la pereza o de la hipocresía”.
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