jueves, 24 de diciembre de 2015

Solemnidad de la Natividad del Señor

Viernes 25 de Diciembre de 2.015


Misal virtual de hoy AQUÍ
Evangelio:
San Lucas 2, 1-14
Solemnidad de la Natividad del Señor
Luk 2:1 Aconteció, pues, en los días aquellos, que salió un edicto de Cesar Augusto para que se empadronase todo el mundo.
Luk 2:2 Fue este empadronamiento primero que el del gobernador de Siria, Cirino.
Luk 2:3 E iban todos a empadronarse, cada uno en su ciudad.
Luk 2:4 José subió de Galilea, de la ciudad de Nazaret, a Judea, a la ciudad de David, que se llama Belén, por ser él de la casa y de la familia de David,
Luk 2:5 para empadronarse, con María, su esposa, que estaba encinta.
Luk 2:6 Estando allí se cumplieron los días de su parto,
Luk 2:7 y dio a luz a su hijo primogénito, y le envolvió en pañales, y le acostó en un pesebre, por no haber sitio para ellos en el mesón.
Luk 2:8 Había en la región unos pastores que moraban en el campo y estaban velando las vigilias de la noche sobre su rebaño.
Luk 2:9 Se les presentó un ángel del Señor, y la gloria del Señor los envolvió con su luz, y quedaron sobrecogidos de temor.
Luk 2:10 Díjoles el ángel: "No temáis, os anuncio una gran alegría que es para todo el pueblo:
Luk 2:11 Os ha nacido hoy un Salvador, que es el Cristo Señor, en la ciudad de David.
Luk 2:12 Esto tendréis por señal: encontraréis al Niño envuelto en pañales y acostado en un pesebre".
Luk 2:13 Al instante se juntó con el ángel una multitud del ejército celestial, alabando a Dios, diciendo:
Luk 2:14 “Gloria a Dios en las alturas y paz en la tierra a los hombres de buena voluntad.”
Sagrada Biblia. Nacar-Colunga (1.944)
"Palabra del Señor"
"Gloria a ti Señor Jesús"

Meditación:


Solemnidad de la Natividad del Señor
¡Feliz y santa Navidad, amados de Dios y míos!
Gozaos hermanos en la Buena Nueva; nació el Salvador del mundo y la señal es que hallarían a un Niño que estaba envuelto entre pañales, recostado en un pesebre.
El Niño Dios nació para cumplirse todo lo que los profetas fueron diciendo, de generación en generación, como palabra de Dios.
Y la Palabra de Dios es el Verbo encarnado, el Niño Dios, que vino al mundo cogiendo el cuerpo humano que, en las entrañas purísimas de la Virgen María, le fue dado a Dios Hijo.
¿Cómo no pueden algunos no amar a María, si todo Jesús, todo el Hijo de Dios, físicamente es salido de María, la judía llena de Gracia? Si otra hubiera sido la madre de Dios, no hubiera sido Jesús como es, sería distinto, pero Dios es como es, por los genes físicos y espirituales de María, la bendita María, Madre del Amor hermoso: del Niño Dios.
Si Dios nació en un pesebre, sin casa, sin ropa, sin otra cosa que el amor de una Madre Maravillosa y un padre adoptivo lleno de fe, ¿qué necesita pues, todo niño para nacer? El amor y la fe de unos padres que dejan obrar a Dios y, sin mirar presupuesto o circunstancias adversas, sólo piensan en que la voluntad de Dios, se haga a Su manera; y la manera perfecta de Dios es la pobreza y todo el Amor y la fe de unos padres que dejan que Dios haga Su voluntad para que se cumplan las escrituras, y aunque entre los niños no haya ningún otro que sea Dios, sólo Jesús es Dios, tienen también derecho a vivir, porque Dios es quien da la vida y la vida, tiene que ser recibida con Amor, como la recibió María y José.
No cedas a la tentación de planificar tu descendencia, porque eso no lo quiere Dios. Dios quiere y pidió Amor y servicio, nada más que esto. No diga nadie que Dios pide algo más para tener hijos, porque mentiríais y esta mentira os alejaría de donde vive toda la verdad: en el Cielo, donde Dios, que es la Verdad, vive allí desde el Alfa y vivirá allí hasta la Omega.
Dejad que Dios os dé hijos, porque la generación de los santos debe seguir viviendo y sirviendo a Dios, para que cuando vuelva Dios al mundo quede fe, la fe de que Dios es Dios y tú sólo eres una criatura amada por Dios, pero no eres Dios para decidir sobre la vida de otra persona que sólo puede venir al mundo a través del amor y el servicio de un hombre y una mujer que, por su unión carnal, dejan que Dios ponga en un alma, vida humana. Cuando entendáis que la vida de otra persona es sagrada, entonces podréis celebrar la Navidad con la fe de saber que Dios vino al mundo para salvar a todos los que viven; si no les dejáis vivir, ¿a quien vino a salvar Dios Hijo?... piénsalo hoy, día de Navidad, y espero que dentro de nueve meses haya uno más en tu casa para recibir al Niño Dios y besarlo en el pesebre de tu Belén de musgo y corcho, donde se recuerda ese otro Belén de Judea, donde Nació Cristo Rey. Amén.
P. Jesús
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Consejo nº 86
.-Siembra alegría por ser positivo.
P. Jesús
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