jueves, 19 de marzo de 2015

María Madre Misericordiosa


Ella nos enseña.
Así como una buena madre cristiana enseña a su pequeño a ser caritativo con los pobres y menesterosos, haciendo que el niño, ya desde pequeño, dé limosnas a los necesitados; así también María Santísima, nos enseña el valor de la caridad cristiana, dándonos la posibilidad de que ejercitemos la misericordia con los hermanos pobres, y así va creando en nosotros la conciencia del amor al prójimo, la bondad en las buenas obras hechas a los hermanos que sufren.
Es que María no puede sino enseñarnos a ser buenos; y si nos confiamos a Ella, a sus cuidados, veremos qué pronto escalamos por el camino de la santidad, puesto que María nos impulsa a grandes pasos por el monte de la santificación.
Confiemos en la Virgen que quiere hacernos copias vivientes de su Hijo amadísimo Jesucristo. Y si la santidad no es otra cosa que asemejarnos lo más posible al Señor, será María quien se encargue de esta tarea de hacernos cada vez más parecidos a Jesús, ayudándonos a ser cada vez más buenos y misericordiosos como lo son Ella y su Hijo.
Dejemos de juzgar a los demás y tomemos las actitudes de la Virgen, que jamás criticó, jamás juzgó, siempre perdonó, siempre amó, nunca se enojó ni insultó ni maldijo ni se rebeló ante la voluntad de Dios. Ella es el Modelo perfecto para que, imitándola, seamos cada vez más gratos a Dios.
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