sábado, 26 de diciembre de 2015

Dar Lo Mejor



Abrieron sus cofres y le presentaron como regalos oro, incienso y mirra. 
Mateo 2:11 

El famoso cuento de O’Henry, The Gift of the Magi [El regalo de los reyes magos], relata la historia de Jim y Della, los cuales no querían para la Navidad más que poder darle un regalo a quien amaban. Della vendió su hermoso cabello a un fabricante de pelucas para poder comprarle a Jim una cadena de oro para su reloj, en tanto Jim vendió su reloj para comprarle a Della unas hermosas peinetas para su cabello. El sacrificio de sus más preciadas posesiones mostraba cuánto se amaban.

Es entendible que uno quiera darle el más grande y mejor regalo a nuestro esposo o esposa. Con cada año que pasa en una relación el amor se hace más profundo y los regalos más preciosos. Pero cuando un pequeño grupo de astrólogos viajó desde su lejana tierra para llevarle valiosos regalos al niño Jesús, este fue un notable acto de reconocimiento en adoración. Él era apenas un bebé, nacido de padres pobres en las circunstancias más humildes. Sin embargo, ellos sabían que merecía lo mejor que tuvieran, y se lo dieron. 

Los reyes magos nos presentan una pregunta que nos hace pensar: Si los que no conocían a Jesús le regalaban lo mejor que tenían, ¿cuánto más debemos darle los que sí le conocemos? 

Tome este Año Nuevo la decisión de darle a Jesús el regalo del que siempre se puede dar más: el regalo de su amor.
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