lunes, 23 de mayo de 2016

Dios paga tu labor

Martes 24 de Mayo de 2.016


Misal virtual de hoy AQUÍ
Evangelio:
San Marcos 10, 28-31

Mar 10:28 Pedro entonces comenzó a decir a Jesús: "Pues nosotros hemos dejado todas las cosas y te hemos seguido".
Mar 10:29 Respondió Jesús: "En verdad os digo que no hay nadie que, habiendo dejado casa, o hermanos, o hermanas, o madre, o padre, o hijos, o campos por amor de mí y del Evangelio,
Mar 10:30 no reciba el céntuplo ahora en este tiempo en casas, hermanos, hermanas, madre e hijos y campos, con persecuciones, y la vida eterna en el siglo venidero,
Mar 10:31 y muchos primeros serán los últimos, y los últimos los primeros".
Sagrada Biblia. Nacar-Colunga (1.944)
"Palabra del Señor"
"Gloria a ti Señor Jesús"

Meditación:


Dios paga tu labor
Sí, también Dios da dinero a los que renuncian a él, -al dinero-, a todo, por Cristo. ¡Ya lo ves!, has podido pasar el mes, y te ha llegado, además, un regalo en dinero, inesperado. Eso hace Dios, eso es obra de su amor, y te paga con la abundancia, porque abundantemente le amas y le sirves. ¿Quieres recompensa económica? ¡Dios te la dará, si le sirves y tienes necesidad! Tú aguanta, tú sé fiel y bendice en todo la obra de Dios, que es hacer siempre el bien sin mirar a quien. Sé bueno, sé buena, y verás cómo Dios te recompensa. Y, ¿por qué tiene la Santa Madre Iglesia, tantos tesoros de gran valor?; porque Dios se los ha dado; Dios quiere que los que le sirven, sean pagados desde lo alto; por eso, Dios Padre toca tantos corazones que donan a la Santa Madre Iglesia, por las bendiciones que da. ¿Sabéis el valor de una Misa?; ¿quién tiene dinero suficiente para si la quisiera pagar?; ¿en cuánto valoraríais la muerte de Dios, cada vez que se hace una Misa? ¿Tú puedes pagar por tu vida, por tu salvación?; ni con todo el dinero del mundo, podrías pagar tu Eternidad Celestial. ¡Eres pobre ante la riqueza de la Santa Madre Iglesia Católica!, porque Ella tiene las llaves del Cielo; y, ¿cuánto vale esto?; y te lo da gratis a ti, ¡a ti!, y a cualquiera, por eso muchos le dan sus bienes, en vida o cuando mueren, porque Ella, la Iglesia Católica, Apostólica y Romana, les da la vida Eterna, si la quieren; y aunque sea en su último suspiro, si aceptan la fe en Cristo, si hacen un acto de fe en Dios Hijo, ¡son salvados!... ¿Qué precio ponerle a esto?... ¿Tú, qué le darías a la Iglesia, que te ha abierto las puertas del Cielo?; pues muchos, se lo han dado todo, porque cuando uno muere, no se lleva nada… ¿Qué te vas a llevar tú cuando mueras?, nada. Entonces, comprenderás que, por los siglos que tiene de vida la Iglesia de Dios, tenga tantos bienes y en abundancia, porque muchos han sabido valorar su felicidad eterna y terrena, la que da recibir a Cristo en la Eucaristía, y ¡que te lo dan gratis! Yo entrego a Cristo mismo gratis, me doy con Él, unido en la consagración, porque mi fe se une a la voluntad de Dios.
Tú, deja tu mala fe, tu mal hacer, tu mala conducta, y únete a Dios, y Dios te dará de lo que necesites para llevar una vida de santidad, porque Dios mismo recompensa a los que todo lo han dejado por Cristo. Y si las cosas no te van tan bien, ¡vigila!, haz examen de conciencia, porque quizás no vives la caridad.
Y a ti, a ti que saltas de gozo por los bienes recibidos como regalos del Cielo, quiero decirte que Dios te ama, y aunque por este amor, muchos te odian y otros te desprecian y quieren que las cosas no te vayan bien, Dios es Dios, y ha hecho que tu vida sea una alegría, porque tú le alegras la suya, la de Dios, con tus oraciones, con tu bondad, con tu paciencia y humildad. ¡Dios paga siempre! Tú haz el bien y lo bueno, y verás prosperar tu casa. Este mes va de felicidad, sí, de felicidad, la felicidad de recibir la recompensa de Dios y no de los hombres; este mes, mis meditaciones del evangelio van a hacerte muy feliz, porque la recompensa de los que todo lo dejan por Cristo, es real, es auténtica y tiene nombre: abundancia de bienes, éxito y santidad, porque Dios es generoso, sobre todo cuando trabajas para Él, cuando toda tu labor es para darle gloria. ¡Claro que puedes lavar platos para dar gloria a Dios!; ¿cómo?, lavándolos bien, lo mejor que puedas. Haz tu labor lo mejor que puedas, y esfuérzate en aprender, en informarte, en estudiar y perfeccionarte; y Dios te dará la recompensa de este esfuerzo, hecho por amor a Él, para agradarle, para serle útil en todo lo que haces; y si es otro tu trabajo, ¡pues igual!, porque el trabajo está para servirnos como prenda de amor a Dios. Ofrécele a Dios lo mejor de ti, y esfuérzate en hacerlo todo mejor cada día, y Dios te pagará, además de recibir el pago natural que la sociedad da al que labora; entonces, acepta el pago de los hombres y el de Dios, que sorprende siempre, pero… sí, hay un pero, mi querido hijo, hija, ¡no te quejes!, y acepta tu cruz, incluso la de tu trabajo, y trabaja, trabaja mucho porque, para hacer dinero, si es que lo necesitas, y sé que lo necesitas, tienes que hacerlo con tu esfuerzo, con la disciplina de un trabajo bien hecho, ofrecido a Dios Nuestro Señor, Jesucristo, porque Dios Hijo murió por ti, para que vivas en la tierra y en el Cielo ¡feliz!, cumpliendo los diez mandamientos de su Ley, las normas que toda persona que quiere ser como Dios la creó, cumple, porque Dios nos hizo buenos, Dios nos quiere buenos; Dios no dio ni da, licencias al pecado, así que deja de pecar y vente para el confesonario, que hace semanas que no te veo. ¡Vamos!
P. Jesús
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Consejo nº 237
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P. Jesús
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