lunes, 23 de mayo de 2016

María Madre Misericordiosa


Dar pan al hambriento.
El hombre es el eterno hambriento, pues por ser criatura necesita constantemente de alimento material y espiritual, ya que tiene sed de felicidad, de verdad. Entonces es María Santísima quien viene a colmarnos esas hambres, con el pan material y con el Pan espiritual.
El pan material lo obtiene Ella de Dios, y con su Providencia materna no deja que nos falte nada en la familia. Y el Pan espiritual, el Pan de los ángeles, lo dio Ella al mundo en el momento de su “fiat”, cuando el Verbo de Dios se encarnó en Ella y así la Virgen formó en su seno a Jesucristo, el Pan verdadero que colma el hambre de verdad y de felicidad que tenemos los hombres.
Por eso la Virgen es la Madre de la Misericordia, porque es Madre de Jesús, que es la misma Misericordia de Dios.
María, como Madre Misericordiosa, nos alimenta como hace una buena mamá con sus hijitos, y así sólo tenemos que abrir la boca y el corazón, para que María nos colme de toda clase de dones y gracias espirituales, e incluso materiales, cuando ellos no son obstáculo a nuestra salvación.
María cumple con nosotros la obra de misericordia de dar de comer al hambriento. Y nosotros debemos estar agradecidos con Ella y, a nuestra vez, ser misericordiosos con los hermanos, porque amor con amor se paga, y si recibimos amor, debemos también dar amor.
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