lunes, 23 de mayo de 2016

El Espíritu de la verdad, para comprender la obediencia de Cristo. Santísima Trinidad

Domingo 22 de mayo


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H. Iván Yoed Glez. LC
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
Cristo, Rey nuestro. ¡Venga tu Reino!

Oración preparatoria (para ponerme en presencia de Dios)

Cuando el alma se encuentra en un estado en que la relación con Dios le resulta difícil, es entonces el mejor momento para ponerse activamente en su presencia. Cuando el alma se siente sujetada a las preocupaciones en su vida y como si no pudiese dejar siquiera unos minutos para Dios –es entonces el mejor momento para colocarse ante su amor. Cuando el alma siente tedio, fastidio y hasta rechazo por andar hacia el Señor, es entonces el mejor momento para hacerlo. Yo quiero ponerme, pues, en tu presencia, Dios mío y escuchar tu palabra con atención.

Evangelio del día (para orientar tu meditación)

Del santo Evangelio según san Juan 16, 12-15
En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “Aún tengo muchas cosas que decirles, pero todavía no las pueden comprender. Pero cuando venga el Espíritu de la verdad, él los irá guiando hasta la verdad plena, porque no hablará por su cuenta, sino que diría lo que haya oído y les anunciará las cosas que van a suceder. Él me glorificará, porque primero recibirá de mí lo que les vaya comunicando. Todo lo que tiene el Padre es mío. Por eso he dicho que tomará de lo mío y se lo comunicará a ustedes”.
Palabra del Señor.

Medita lo que Dios te dice en el Evangelio.

Cristo obediente, ¿qué significa? Significa amar en la entrega de la libertad. Paradoja: pues justamente en el donar su libertad, el hombre se torna verdaderamente libre. El Espíritu de la verdad nos ayuda a comprender que el secreto de esta nueva libertad no consiste simplemente en entregarla, sino especialmente en quién se entrega. Antes de la venida de Cristo, el hombre vivía atado a sus deseos e impresiones, y se agitaba a merced del viento sentimental y supersticioso, en cuyas tormentas se le presentaban tantas vías tan confusas. El hombre ignoraba el camino, la puerta y su sendero, por eso Cristo anuncia que vendrá el Espíritu de la verdad.
Cuando en nuestra mente se presenta la palabra santo, suele desencadenarse todo tipo de prejuicios prototípicos, que en realidad se encuentran normalmente lejos de la realidad. Una persona santa, sin embargo, no es otra sino aquella que aceptó emprender radicalmente la aventura del amor verdadero, la renuncia genuina del propio yo, para entrar en nuevo y único camino, trazado por Cristo, y que nos lleva a la verdadera realización por medio de la luz del Espíritu de la verdad. No en la sumisión a mis deseos, ni en cuanto pudiera desear la imaginación, consiste mi verdadera dicha. El contento verdadero, la beatitud, el goce, la felicidad, nos vinieron dibujadas por Dios, que se hizo hombre, Cristo Jesús y que el Espíritu Santo nos las da a conocer.
Cristo obediente, obediente hasta la muerte y muerte de cruz. Si la paradoja de la libertad me parecía tan incoherente, encuentro aquí otra, Dios mío, que me resulta aún más repelente. Pese a cuanto la razón no pueda comprender, es la cruz aquel camino que ha engendrado más santos. Es la cruz aquel camino que ha engendrado más felicidad. En el sufrimiento de la entrega, viene siempre comprendida la experiencia del amor, de cuyos frutos gozan el que ama y el que es amado –si acepta tal amor. Quizás la cruz, aunque camino doloroso, es el camino más hermoso porque se ha cargado contigo, Jesús. Concédeme la gracia de comprenderlo y emprenderlo con confianza en Ti.
«Lo llama precisamente “Espíritu de la verdad” y les explica que su acción será la de introducirles cada vez más en la comprensión de aquello que él, el Mesías, ha dicho y hecho, de modo particular de su muerte y de su resurrección. A los Apóstoles, incapaces de soportar el escándalo de la pasión de su Maestro, el Espíritu les dará una nueva clave de lectura para introducirles en la verdad y en la belleza del evento de la salvación.» (Homilía de S.S. Francisco, 24 de mayo de 2015).

Diálogo con Cristo

Ésta es la parte más importante de tu oración, disponte a platicar con mucho amor con Aquel que te ama.

Propósito

Proponte uno personal. El que más amor implique en respuesta al Amado… o, si crees que es lo que Dios te pide, vive lo que se te sugiere a continuación.
Ofrecer un pequeño sacrificio a Cristo en intercesión por los cristianos perseguidos.

Despedida

Te damos gracias, Señor, por todos tus beneficios, a Ti que vives y reinas por los siglos de los siglos.
Amén.
¡Cristo, Rey nuestro!
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